lunes, 31 de octubre de 2011

TAXISTAS EN BUCAREST

Una de las primeras advertencias que recibí antes de venir a vivir a Bucarest fue que tuviese cuidado con los taxistas. Puesto que aprovechaban la mínima oportunidad para timar a los extranjeros. Durante mucho tiempo, evitaba todo lo posible ir en taxi, hasta que acepté que era el mejor medio de transporte para moverse por Bucarest.

No se qué anécdotas destacaría de las muchas que he vivido en lo taxis, pero lo que si que puedo decir de forma generalizada es que se quedan con los cambios,que conducen fatal, y que no son muy amigables. En los últimos tiempos y habiendo aprendido a hablar rumano, he llegado a pensar que los tenía a raya.

Desafortunadamente, ayer, al llegar al aeropuerto, me costó encontrar un taxista que quisiese poner el taximetro, todos quería negociar el precio. Uno de ellos, incluso llego a decirme, que si quería ir en taxi, tenía que esperar a que él se fumase dos cigarros, alegando, que era el precio que tenía que pagar por ir con taximetro.Con un gesto de asentimiento, me di media vuelta y comencé andar. Mientras andaba, siguió unos pasos detrás de mi gritándome, que sino quería pagar podía ir en autobús.

Por suerte, conseguí uno que me llevó a casa sin rechistar.

Durante los últimos tiempos, me he adaptado a vivir en Rumanía, o mejor dicho a vivir en Bucarest. Después de todo llevo aquí mucho tiempo viviendo y cada día me siento más a gusto. Lo triste es que sucesos como este me hacen darme cuenta, de que en realidad, no me quedaría, porque las cosas, aquí, no funcionan como deberían.

No hay comentarios:

Publicar un comentario